lunes, agosto 28, 2006

ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LA CLASE

Como Anárquico, se rechaza el concepto marxista, acerca de la misión histórica de la clase obrera industrial, por sobre la totalidad de los explotados, y por el cual acaudillara al conjunto de los explotados, a través del partido “revolucionario”, a la liberación del conjunto de la humanidad.
Sin emitir ningún juicio de valor u opinión respecto a la definición que el marxismo realiza sobre el concepto de clase social, resulta necesario realizar algunas reflexiones sobre qué es la clase, a través del prisma Anárquico.
En primer lugar, se rechaza la mistificación marxista de la denominada “centralidad de la clase obrera”, que no significa absolutamente nada, y mucho menos clarifica acerca del concepto de “clases”, ya que aquella definición, es propiamente heredera de la tradición hegeliana, ya que resulta determinista y mesiánica acerca del hipotético papel redentor de una clase social determinada, y nada se plantea sobre la destrucción de las clases, como fuente de privilegios, jerarquías dominantes, etc.
Por ello, resulta preciso desmontar dicha noción, que no toma en consideración la profunda dinámica transformadora, que constantemente opera en el concepto de clase.
Históricamente, las distintas sociedades distinguían a sus miembros conforme si “poseían” o “ no poseían” bienes, sean estos muebles o inmuebles. Con el transcurso del tiempo, la posesión hacía referencia sobre la propiedad de herramientas y medios de producción, para distinguir a los explotadores con los explotados. Pero la noción de “posesión” o de “carencia de posesión”, ha ido mutando a lo largo del tiempo en las sociedades divididas en clases antagónicas.
Sin embargo, la posesión de las “riquezas”, no constituye hoy en el actual desarrollo del capitalismo, y la consiguiente realidad productiva, como una explicación suficiente para definir la naturaleza de las clases sociales en este estadio del capitalismo.
Es preciso señalar, que la “carencia” o la “posesión”, por parte de la clase obrera, no era absoluta, ya que se poseía la fuerza de trabajo. Empero, hoy, en el capitalismo post-industrial, y la nueva realidad tecnológica, que de manera desigual abarca globalmente al mundo entero, la “no-posesión” adquiere una nueva significación social, ya que las pretéritas contradicciones de clases, las viejas conflictividades entre aquellas, como así también, las distinciones entre obreros y burgueses,, han perdido virtualidad.
Ello es así, toda vez que la nueva realidad científico-tecnológica, ha generado un nuevo código o lenguaje, que diferencia a los individuos / as entre aquellos que poseen el dominio del mismo ( incluidos) y aquellos que carecen del mismo ( excluidos). Lo que conlleva, que no sólo que se hayan extraviado los puentes comunes entre las individualidades, producto de un código común, sino también que los desposeídos y excluidos, no podrán escalar los altos muros que los separan de los incluidos y su nuevo lenguaje. Y, dicha imposibilidad, constituye el eje por el cual el Estado/capital ejercerá el dominio y el control social sobre los desposeídos y excluidos.
Las distinciones de clases, lejos de haber desaparecido, se mantienen más viva que nunca. Pero el interrogante que surge ante esta nueva realidad social ¿hacia donde debe direccionarse el proyecto revolucionario?¿, ¿ Cuál es la metodología que pueda acercarnos a la destrucción de este sistema y de las clases sociales?.
Se considera, que resulta indispensable desmontar del concepto de clase de la visión productivista, o sea, entre el propietario de los medios de producción y la fuerza del trabajo, ya que el aceptar dicha lógica, significa una aceptación expresa de la visión idealista de la producción promovida por el capital.
Es por ello, que los explotados deben negarse como clase productora, tal como lo plantea el marxismo, ya que parafraseando lo que han dicho otros,” el proletariado como clase jamás destrozará este mundo, porque... pertenece a este mundo”. Y, ello constituye una gran verdad, por ende, es necesario, negarse a sí mismo como perteneciente a un ghetto social.
Se debe romper, con la dinámica economicista, no sólo para explicar la existencia de clases, sino también, para la necesaria destrucción de las mismas, ya que apropiarse de dicha concepción nos conduciría necesariamente a quedar atrapado dentro de las redes del propio sistema, ya que se realizaría una crítica la sociedad dividida en clases utilizando, conceptos y lógicas propias de este orden social clasista.
Por ello, resulta necesario, un verdadero rompimiento, no sólo en la crítica radical, sino también en la praxis misma que se lleve acabo, romper con toda la lógica que sustenta el edificio que alberga las distinciones y la pervivencia de clases sociales, la mercancía, etc.
Es cierto que el capital se transforma a sí mismo, resulta evidente que los roles de los individuos / as en la sociedad clasista ha sufrido profunda mutaciones a lo largo de la historia, es claro, que los nuevos lenguajes que la nueva realidad productiva ha impuesto, ha ampliado las brechas y hecho imposible todo tipo de comunión entre las individualidades, es cierto que las clases sociales ha pesar de las transformaciones continúa existiendo.
A pesar de todo ello, el Anárquico, es negador y destructor de toda lógica jerárquica, autoritaria y mercantil. Por ello, se debe plantear, no sólo la negación de todo tipo de valor que nos aprisiona, y esclaviza, sino también una ruptura con la condición, o clase, que el propio espectáculo social nos ha endilgado, y sólo así, se podrá plantear seriamente de manera germinal un proyecto negador y destructivo, porque ya lo hemos abandonado, y se ha roto con su lógica y dinámica.
Si ello es factible. Eso depende de cada individualidad, el Anárquico, no es un mesías, ni un sacerdote que trae consigo verdades reveladas, es simplemente parte del movimiento real de lucha. Pero esto es otro debate.

NIHIL