martes, agosto 29, 2006

LA ANARQUIA Y LA NO FE EN LOS VALORES Y DOGMAS

¿Qué es la Anarquía?, ¿Qué significa ser Anárquico? Para brindar una somera descripción de ello, se puede afirmar que el Anárquico y la Anarquía significan el rechazo total y absoluto de toda creencia, dogma y valores que el orden espectacular impone a las individualidades, con el objetivo de perpetuar el ejercicio de la dominación y el control social, por sujetos supra-individualidades.
Dentro de dicho rechazo, se puede incluir asimismo, a la totalidad de las ideologías, ya que ésta exige no solo la creencia absoluta de la misma, sino también la total sumisión de la voluntad individual al cuerpo de dogmas y valores determinado por aquella.
La Anarquía, y por consiguiente el Anárquico, no se plantea en absoluto la salvación de nadie, ya que al rechazar toda ideología de la redención, y de los valores y dogmas impuestos como imperativo, se plantea a contrario sensu, que no es un ente supra- individual, o sujeto colectivo, que logrará redimir a los individuos, todo lo contrario, es el propio individuo que podrá subvertir su propia existencia rechazando a aquello ídolos. Ello es así, toda vez que la aceptación de sombras que nos planteen la existencia de un paraíso terrenal, no sólo sería una contradicción con la concepción de libertad absoluta, de autonomía, y de poder, sino también, porque implicaría transformarnos en un espectro, o en un sombra, al reapropiarnos de los falsos mitos y valores que aquellos imponen.
Así también, la Anarquía, constituye una negación de la concepción progresista e iluminista de la sociedad, típica del hegelismo, que plantea, no sólo el rechazo de la reafirmación individual, en beneficio de un sujeto colectivo o supra- individual, sino también, como lo plantea el marxismo y en muchos casos el anarquismo, en donde todos los seres sean homogéneos, o mejor dichos entes masificados sin voluntad propia, ya que la misma estaría sometida a los designios de las sombras y espectros de las nuevas deidades seculares, o tal vez como muchos desean de conformidad con los sofismas metafísicos de los viejos dioses, que en realidad han muerto.
Como Anárquico se rechaza esto, ya que se cree que no existen metas pre-establecidas, ni objetivos o destinos manifiestos de los individuos, de raíz teológica o ideológica. Es por ello, que se concibe a la Anarquía, y al individuo Anárquico, como aquel, que considera que todo tipo de organización social, política o ideológica, es un límite a nuestra libertad, autonomía y poder individual, y por ende, debe ser destruida. Y, para que ello acontezca, es preciso rechazar la existencia de todo programa o pauta de naturaleza positiva, ya que ello significaría someternos a una voluntad ajena a cada individuo/ a, y ello sería antagónico con la Anarquía, toda vez que un individuo Anárquico no se somete a ninguna autoridad.
Es por ello, que cuando se habla del sentido negador y destructivo de la Anarquía, se quiere significar en la necesidad de destruir todas las sombras y espectros, que el idealismo crea y recrea constantemente.
Los Anárquicos debemos desembarazarnos, de todos los dogmas y de valores que las sociedades modernas y postmodernas nos han impuesto, ya que éstos no son más que, simples reapropiaciones de pretéritas abstracciones religiosas provenientes de la herencia judeo-cristiana, que creando nuevos artificios, lleva a nuestra existencia a las situaciones más ridículas que se pueda imaginar.
Los dogmas y valores, que se transforman a sí mismos de manera constante, con el objetivo de perpetuar el ejercicio de la dominación el control social, permite al espectáculo social generar sensaciones, que no son más que falacias. Estas mentiras, como justicia, ley, democracia, etc., sirven para consolar a las “almas borreguiles” que vivimos en el mejor de los mundos. Pero, ello no es cierto, todos los dogmas morales y valores que nos han sido impuestos, constituyendo el mejor ejemplo de conservar a los dioses metafísicos, pero sin creer en ellos, y de esta manera encadenarnos a los diversos mitos que este orden social genera, consolidando la existencia de los distintos mitos metafísicos y seculares.
La Anarquía debe rechazar fundamentalmente, los sofismas metafísicos, que los nuevos dioses seculares imponen, ya sea travestidos: como ideologías, sistemas políticos / económicos, e incluso las falsas ideas humanitarias de redención, lástima y caridad, ya que las mismas, son los distintos rostros que adopta el espectáculo social para direccionarnos a los valores y a los dogmas, que nos homogenice detrás de las pautas de piedad, lástima, de bien y mal, igualdad, justicia, etc., que son en definitiva conductas humanas que sirven para afianzar la moral y los valores del esclavo.
Si bien el Anárquico, plantea que los valores y los dogmas morales impuestos por el orden espectacular son falsos, ello no significa, bajo ningún punto de vista que no conviva con dichas sombras, y con personas que acepten y crean en los mismos. Por ello, la Anarquía, no es decir a otro que hacer, sino que a través del test ácido de la praxis, demostrar y desenmascarar las mismas. No para que otros abrace el pensamiento de los otros individuos/as, homogeneizándose detrás de un programa, sino para que dicha individualidad sea única y heterogénea, y no parte del rebaño de borregos.
La negación de los valores y dogmas morales, no es un acto instantáneo del individuo/a, sino todo lo contrario, es el producto de una intensa práctica que consiste en la aguda observación de las tendencias sociales e individuales, y como esta va evolucionando y transformándose en el tiempo, mediante la utilización, por parte del espectáculo, de estéticas, simulaciones y toda suerte de sortilegio, a fin que la manada no se disperse.
Comprendida la dinámica y la lógica que impone dichos valores supra-individuales, y escapado del gran espectáculo masificado de los valores y dogmas instituidos por los nuevos dioses seculares, es dable decir, que el proceso de ruptura / negación se ha iniciado, y una nueva perspectiva en la existencia individual es lograda.
Es así, que la Anarquía rechaza que se yerga nuevos espectros y sombras, tal como fuera todas aquellas ideologías provenientes de la Razón y del Iluminismo en la modernidad y post-modernidad. La Anarquía, no es un dogma, ni tampoco un compendio de nuevo valores que la multitud, entendida como masa, deba adoptar, para su redención social, sino la más absoluta heterogeneidad, a efectos de subvertir nuestra propia existencia, y destruir los espectros y sombras que revolotean alrededor de cada individuo/a.
NIHIL