jueves, agosto 31, 2006

REFLEXIONES EN EL SUBTERRÁNEO

El subterráneo, es uno de los medios de transportes, que me permiten pensar. Sea porque observó los rostros grises, uniformes y masificados del ejército de esclavos felices, que marchan rumbo a su propia muerte, sea porque no logró ver en ellos, ninguna mueca en los rostros de estos entes esclavizados, de odio y rabia contra los valores que el orden social ha impuesto.
Sí hablaría de ello con algún marxista e incluso anarquista, lanzarían la misma perorata de la necesidad de construir la subjetividad pérdida, para luego lanzarse a la conquista del palacio de invierno, una versión romántica y muy novelada para hablar de la revolución.
Sin embargo, ello no me conmoverá, ya que de la lectura de la historia está me ha mostrado que todas las revoluciones han sido recuperadas por el espectáculo social. Tampoco significará nada, para mí, viejos relatos de revoluciones traicionadas, desviadas o desfiguradas.
Siempre la misma vieja canción. Pero volviendo atrás como dichos sujetos que son felices en su esclavitud, en su cotidianeidad, podrán romper con dicha mentira. Evidentemente el partido, el grupo, el colectivo, no son sinónimo de ruptura, sino más bien un cambio de la estética en los valores y dogmas morales, que cuando más audaces son, generan entre aquellos una honda impresión. Pero si rascamos un poco la superficie, el hedor pestilente de los viejos dioses podrá ser percibido por nuestros sentidos más claramente.
La policromía discursiva de estas sombras que deambulan en busca de espíritus a quien redimir es por demás sugerente y seductora. Me susurraran al oído, sobre la necesidad de la redención de los “esclavos sin pan”, ya que éstos, al decir del dios marx, son el nuevo pueblo elegido, por algún dios, que no sé a ciencia cierta quien es. Las engañosas palabras nos hablarán de mártires y martirologio, de piedad y de piadosos, amor y de odio, de egoísmo y de altruismo. Pero todo ello, ¿no fue dicho hace más de dos mil años? Sí lo fue. Sin embargo no tiene importancia.
Aunque en realidad poca importancia tenga estos profetas de la redención y del martirio. No me importan sus sínodos, ni sus bulas ideológicas. Tampoco me importa los valores que los individuos / as defienden.
La seguridad que los entes masificados buscan, de la omnipresencia de un ser trascendental, ya que ello va a contramano del verdadero proceso de desconstrucción de las columnas vertebrales de este sistema de dominación y de consenso social.
El viaje esta llegando a su fin, y me pregunto: ¿Podrán estos individuos / as preocupados por su seguridad, para que la vida continúe siendo previsible y que no se modifique su cotidianeidad ser artífices de un proceso individual de negación/ ruptura? Ninguna respuesta se puede dar, ya que estoy más preocupado en la continuidad de mi propio proceso de negación, tratando de aplastar a la obviedad que busca encerrarme en la pasividad y en al sumisa aceptación de los valores.
No intento convencer a nadie, que lo que pienso y digo sea correcto. No intento tener seguidores, ya que pienso que todos somos individualidades únicas, y el sólo hecho de pensar tener un séquito, no me causa horror únicamente, sino también, que me resulta vomitivo.
Al contrario, cada individuo/a deberá por sí mismo realizar la crítica radical a la esencia misma de todo el andamiaje de dominación y control, sin delegación alguna, iniciando así en proceso infinito de negación / ruptura y posterior destrucción del orden social impuesto.
Y, cada individuo empeñado en ello, no de debe convencer, sino impulsar dicha crítica.
Se acabó el viaje, tal vez mañana, algunas ideas se crucen en mi cabeza cuando viaje nuevamente en el subterráneo.
NIHIL



1 Comments:

Anonymous F said...

Asombroso. Letal. Terrible abismo tu blog o agujero negro. Agradezco a los demiurgos que florezca AUN individuos con mentes profundistas como la tuya.

Salu2

1:25 a. m.  

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