jueves, agosto 31, 2006

REFLEXIONES EN EL SUBTERRÁNEO

El subterráneo, es uno de los medios de transportes, que me permiten pensar. Sea porque observó los rostros grises, uniformes y masificados del ejército de esclavos felices, que marchan rumbo a su propia muerte, sea porque no logró ver en ellos, ninguna mueca en los rostros de estos entes esclavizados, de odio y rabia contra los valores que el orden social ha impuesto.
Sí hablaría de ello con algún marxista e incluso anarquista, lanzarían la misma perorata de la necesidad de construir la subjetividad pérdida, para luego lanzarse a la conquista del palacio de invierno, una versión romántica y muy novelada para hablar de la revolución.
Sin embargo, ello no me conmoverá, ya que de la lectura de la historia está me ha mostrado que todas las revoluciones han sido recuperadas por el espectáculo social. Tampoco significará nada, para mí, viejos relatos de revoluciones traicionadas, desviadas o desfiguradas.
Siempre la misma vieja canción. Pero volviendo atrás como dichos sujetos que son felices en su esclavitud, en su cotidianeidad, podrán romper con dicha mentira. Evidentemente el partido, el grupo, el colectivo, no son sinónimo de ruptura, sino más bien un cambio de la estética en los valores y dogmas morales, que cuando más audaces son, generan entre aquellos una honda impresión. Pero si rascamos un poco la superficie, el hedor pestilente de los viejos dioses podrá ser percibido por nuestros sentidos más claramente.
La policromía discursiva de estas sombras que deambulan en busca de espíritus a quien redimir es por demás sugerente y seductora. Me susurraran al oído, sobre la necesidad de la redención de los “esclavos sin pan”, ya que éstos, al decir del dios marx, son el nuevo pueblo elegido, por algún dios, que no sé a ciencia cierta quien es. Las engañosas palabras nos hablarán de mártires y martirologio, de piedad y de piadosos, amor y de odio, de egoísmo y de altruismo. Pero todo ello, ¿no fue dicho hace más de dos mil años? Sí lo fue. Sin embargo no tiene importancia.
Aunque en realidad poca importancia tenga estos profetas de la redención y del martirio. No me importan sus sínodos, ni sus bulas ideológicas. Tampoco me importa los valores que los individuos / as defienden.
La seguridad que los entes masificados buscan, de la omnipresencia de un ser trascendental, ya que ello va a contramano del verdadero proceso de desconstrucción de las columnas vertebrales de este sistema de dominación y de consenso social.
El viaje esta llegando a su fin, y me pregunto: ¿Podrán estos individuos / as preocupados por su seguridad, para que la vida continúe siendo previsible y que no se modifique su cotidianeidad ser artífices de un proceso individual de negación/ ruptura? Ninguna respuesta se puede dar, ya que estoy más preocupado en la continuidad de mi propio proceso de negación, tratando de aplastar a la obviedad que busca encerrarme en la pasividad y en al sumisa aceptación de los valores.
No intento convencer a nadie, que lo que pienso y digo sea correcto. No intento tener seguidores, ya que pienso que todos somos individualidades únicas, y el sólo hecho de pensar tener un séquito, no me causa horror únicamente, sino también, que me resulta vomitivo.
Al contrario, cada individuo/a deberá por sí mismo realizar la crítica radical a la esencia misma de todo el andamiaje de dominación y control, sin delegación alguna, iniciando así en proceso infinito de negación / ruptura y posterior destrucción del orden social impuesto.
Y, cada individuo empeñado en ello, no de debe convencer, sino impulsar dicha crítica.
Se acabó el viaje, tal vez mañana, algunas ideas se crucen en mi cabeza cuando viaje nuevamente en el subterráneo.
NIHIL



ALGUNAS BREVES NOTAS SOBRE VIEJOS Y NUEVOS DIOSES Y NEGACIÓN / RUPTURA


I
Cuando partimos de la premisa que es necesario la destrucción del orden social y de todo lo existente, sean estos: sus dogmas morales, valores, virtudes, cultura, etc., se está planteando las motivaciones básicas que se propone cualquier individualidad anárquica.
Sin embargo, ello no sólo no es una tarea sencilla, sino también, que es indispensable tener en consideración que la motivación de la destrucción y muerte de los viejos dioses, estuvo signada también por la necesidad de la destrucción del orden social y de todas las reglas que imperaban en dichas sociedades.
Asimismo, no resulta útil, las meras críticas formales y superficiales de los valores y dogmas, ya que no se estaría realizando una crítica radical al aspecto esencial y determinante de aquellos, y de sus herederos los espectros y sombras que el viejo dios destella a su muerte.
Ello es así, toda vez que la premisa fundamental de la existencia de los viejos dioses metafísicos tiene como piedra angular de su estructura de dominación social: los dogmas morales y sus valores, en la cual nos proponen vivir en la sociedad del sufrimiento.
Ello surge con prístina claridad, y a ello no escapa ninguna religión metafísica, el profundo odio que éstas siente contra todos los espíritus libres, o sea contra todas las individualidades con poder y autónomas. Aquellas, con sus morales de borregos, proponen que ahoguemos nuestras pasiones, y nuestra felicidad basada en la libertad absoluta, y en cambio nos proponen que la felicidad debe estar edificada sobre lo cimientos de la sumisión y del ahogamiento de nuestras pasiones y, entronizando falsos valores, que son elevados al rango divino, como el sacrificio y el martirio del individuo/a, la homogeneidad, al someterlos a una moral de borrego.
En la modernidad, el dios metafísico murió, pero sus sombras, y su aliento pervivían en la existencia de los nuevos dioses seculares, que a partir de la modernidad se fueron gestando. Los individuos / as, o bien rechazan la idea misma de dios, o bien la adaptaban a sus circunstancias, y en ambos casos era sumamente útil y beneficioso para que perviviera los dogmas y los valores del sometimiento.
II
La simbología de los viejos dioses ha mutado. Sin embargo dicha transformación que se ha operado en las creencias, dogmas y valores pre-establecidos, mantienen inalterable los aspectos esenciales de los viejos dioses, por más que éstos hayan sido reemplazados por nuevas deidades seculares.
Al igual, que en tiempos pretéritos, las modernas sombras y espectros del sometimiento, y del aplastamiento individual existe, ya no a través de sacerdotes, shamanes, libros sagrados, etc., sino por una simbología adecuada a la era post-moderna en que vivimos, que se traducen a través de una compleja red de instituciones políticas y sociales, religiosas, educativas, que conllevan a que las individualidades, no sólo se masifiquen detrás de una conducta aceptable y previsible para el orden social vigente, y común a todos. Y dicha homogeneidad en nuestras conductas y, practicas diarias conllevara necesariamente a que nuestra individualidad sea encadenada, y sometida a los más extremos suplicios por parte de la maquinaria social.
Sin embargo el individuo/a, de manera inconsciente considera como normal la estructuración y la manera como el orden social moldea y estructura su individualidad, por medio de valores y dogmas sociales, y culturas masificadas, y mistificaciones institucionales.
III
Cuando el individuo/a comienza a hacerse preguntas acerca de la estética y de las distintas ficciones que el espectáculo social va generando en su accionar, acaba sintiendo que todos dichos valores erguidos con el objetivo del sometimiento individual a un imaginario colectivo – sociedad- resulta una carga que lleva tras de sí resulta muy pesada.
El cuestionamiento efectuado por el individuo/a, que puede llevar a un estadio inicial de negación de los valores, pautas, dogmas, etc., no es en sí mismo suficiente para considerarlo como el inicio del proceso de negación / ruptura con todo los valores existentes, ya que nada hace para reafirmar su individualidad, sino que solamente son ficciones o apariencias de negaciones/ rupturas, toda vez que no se han propuesto la destrucción de los valores que nos ha sido transmitidos por la maquinaria social.
Es cierto, que al estar integrado a una sociedad, y convivir junto a millones de individuos, asimilemos pautas de conductas pre-establecidas por las costumbres, y que muchas veces se intente un ritual común con todos aquellos.
El proceso de negación / ruptura, no es identificable, ni homogéneo, todo lo contrario, es autónomo, ya que las preguntas y las motivaciones para el inicio de dicho proceso, se fundamentará en las negativas a los distintos rituales que participaba el individuo, y que están determinados por las creencias generalizadas y normativizadas del orden social.
El hablar de negación / ruptura, no significa identificarlo con la “opinión propia”, todo lo contrario, ya que esto último, no puede ser considerado como el germen de un proceso de negación de los valores impuestos a las individualidades exógenamente, sino que es más bien parte de la estética del espectáculo de crear ficciones de “libertad”, cuando en realidad no se ha iniciado el cuestionamiento de toda las estructuras de valores que sostienen el edificio social.
En cambio, el proceso de negación / ruptura y su traducción práctica en la destrucción, implica un movimiento individual, que no halla su fin, sino que las negaciones y las rupturas a los parámetros que inconscientemente pueden ir solidificándose en nuestra individualidad, son constantes. Es un infinito insurreccionarse como individuo/a.
IV

Es así, que los viejos dioses, como las nuevas deidades, generan, como se ha visto, un complejo sistema de valores, conductas y dogmas, que coadyuvan a su sostenimiento, y al sometimiento de los individuos/a, a través de los roles estereotipados que el orden social impone a cada uno de nosotros.
No basta, con poseer un sentimiento de desagrado, e incluso crear ficciones de negaciones y rupturas con el orden vigente y sus valores impuestos, ya que ello, puede incluso significar una manera de sostenerlo, al considerarnos parte de este sistema.
Es preciso señalar, que el camino de la negación/ ruptura y posterior destrucción, que se reitera es un hecho exclusivamente individual, significa una profunda desestructuración de todos los parámetros sociales, culturales, etc., que el espectáculo impone, y que frente a las preguntas que nos formulemos, debemos dar respuestas que impliquen la negación al actual orden de cosas, a la ruptura con el mismo, y la consiguiente destrucción de todos los condicionamientos externos a nuestra individualidad, que impone la sociedad.
Y, para que las sombras y espectros de los viejos dioses no se posen nuevamente sobre nosotros, como individuo/as, el proceso no debe hallar fin, sino ser infinito.
NIHIL





miércoles, agosto 30, 2006

DEL ANTICRISTO

"¡Y pensar que medimos el tiempo empezando a contar desde el día fatal en que empieza destino tan degradante: desde el primer día del cristianismo!. ¿Por qué no ha de medirse a contar desde su último día?. Desde hoy por ejemplo...¡Transmutación de todos los valores!."
Friedrich Nietzsche. (de "El Anticristo")

martes, agosto 29, 2006

LA ANARQUIA Y LA NO FE EN LOS VALORES Y DOGMAS

¿Qué es la Anarquía?, ¿Qué significa ser Anárquico? Para brindar una somera descripción de ello, se puede afirmar que el Anárquico y la Anarquía significan el rechazo total y absoluto de toda creencia, dogma y valores que el orden espectacular impone a las individualidades, con el objetivo de perpetuar el ejercicio de la dominación y el control social, por sujetos supra-individualidades.
Dentro de dicho rechazo, se puede incluir asimismo, a la totalidad de las ideologías, ya que ésta exige no solo la creencia absoluta de la misma, sino también la total sumisión de la voluntad individual al cuerpo de dogmas y valores determinado por aquella.
La Anarquía, y por consiguiente el Anárquico, no se plantea en absoluto la salvación de nadie, ya que al rechazar toda ideología de la redención, y de los valores y dogmas impuestos como imperativo, se plantea a contrario sensu, que no es un ente supra- individual, o sujeto colectivo, que logrará redimir a los individuos, todo lo contrario, es el propio individuo que podrá subvertir su propia existencia rechazando a aquello ídolos. Ello es así, toda vez que la aceptación de sombras que nos planteen la existencia de un paraíso terrenal, no sólo sería una contradicción con la concepción de libertad absoluta, de autonomía, y de poder, sino también, porque implicaría transformarnos en un espectro, o en un sombra, al reapropiarnos de los falsos mitos y valores que aquellos imponen.
Así también, la Anarquía, constituye una negación de la concepción progresista e iluminista de la sociedad, típica del hegelismo, que plantea, no sólo el rechazo de la reafirmación individual, en beneficio de un sujeto colectivo o supra- individual, sino también, como lo plantea el marxismo y en muchos casos el anarquismo, en donde todos los seres sean homogéneos, o mejor dichos entes masificados sin voluntad propia, ya que la misma estaría sometida a los designios de las sombras y espectros de las nuevas deidades seculares, o tal vez como muchos desean de conformidad con los sofismas metafísicos de los viejos dioses, que en realidad han muerto.
Como Anárquico se rechaza esto, ya que se cree que no existen metas pre-establecidas, ni objetivos o destinos manifiestos de los individuos, de raíz teológica o ideológica. Es por ello, que se concibe a la Anarquía, y al individuo Anárquico, como aquel, que considera que todo tipo de organización social, política o ideológica, es un límite a nuestra libertad, autonomía y poder individual, y por ende, debe ser destruida. Y, para que ello acontezca, es preciso rechazar la existencia de todo programa o pauta de naturaleza positiva, ya que ello significaría someternos a una voluntad ajena a cada individuo/ a, y ello sería antagónico con la Anarquía, toda vez que un individuo Anárquico no se somete a ninguna autoridad.
Es por ello, que cuando se habla del sentido negador y destructivo de la Anarquía, se quiere significar en la necesidad de destruir todas las sombras y espectros, que el idealismo crea y recrea constantemente.
Los Anárquicos debemos desembarazarnos, de todos los dogmas y de valores que las sociedades modernas y postmodernas nos han impuesto, ya que éstos no son más que, simples reapropiaciones de pretéritas abstracciones religiosas provenientes de la herencia judeo-cristiana, que creando nuevos artificios, lleva a nuestra existencia a las situaciones más ridículas que se pueda imaginar.
Los dogmas y valores, que se transforman a sí mismos de manera constante, con el objetivo de perpetuar el ejercicio de la dominación el control social, permite al espectáculo social generar sensaciones, que no son más que falacias. Estas mentiras, como justicia, ley, democracia, etc., sirven para consolar a las “almas borreguiles” que vivimos en el mejor de los mundos. Pero, ello no es cierto, todos los dogmas morales y valores que nos han sido impuestos, constituyendo el mejor ejemplo de conservar a los dioses metafísicos, pero sin creer en ellos, y de esta manera encadenarnos a los diversos mitos que este orden social genera, consolidando la existencia de los distintos mitos metafísicos y seculares.
La Anarquía debe rechazar fundamentalmente, los sofismas metafísicos, que los nuevos dioses seculares imponen, ya sea travestidos: como ideologías, sistemas políticos / económicos, e incluso las falsas ideas humanitarias de redención, lástima y caridad, ya que las mismas, son los distintos rostros que adopta el espectáculo social para direccionarnos a los valores y a los dogmas, que nos homogenice detrás de las pautas de piedad, lástima, de bien y mal, igualdad, justicia, etc., que son en definitiva conductas humanas que sirven para afianzar la moral y los valores del esclavo.
Si bien el Anárquico, plantea que los valores y los dogmas morales impuestos por el orden espectacular son falsos, ello no significa, bajo ningún punto de vista que no conviva con dichas sombras, y con personas que acepten y crean en los mismos. Por ello, la Anarquía, no es decir a otro que hacer, sino que a través del test ácido de la praxis, demostrar y desenmascarar las mismas. No para que otros abrace el pensamiento de los otros individuos/as, homogeneizándose detrás de un programa, sino para que dicha individualidad sea única y heterogénea, y no parte del rebaño de borregos.
La negación de los valores y dogmas morales, no es un acto instantáneo del individuo/a, sino todo lo contrario, es el producto de una intensa práctica que consiste en la aguda observación de las tendencias sociales e individuales, y como esta va evolucionando y transformándose en el tiempo, mediante la utilización, por parte del espectáculo, de estéticas, simulaciones y toda suerte de sortilegio, a fin que la manada no se disperse.
Comprendida la dinámica y la lógica que impone dichos valores supra-individuales, y escapado del gran espectáculo masificado de los valores y dogmas instituidos por los nuevos dioses seculares, es dable decir, que el proceso de ruptura / negación se ha iniciado, y una nueva perspectiva en la existencia individual es lograda.
Es así, que la Anarquía rechaza que se yerga nuevos espectros y sombras, tal como fuera todas aquellas ideologías provenientes de la Razón y del Iluminismo en la modernidad y post-modernidad. La Anarquía, no es un dogma, ni tampoco un compendio de nuevo valores que la multitud, entendida como masa, deba adoptar, para su redención social, sino la más absoluta heterogeneidad, a efectos de subvertir nuestra propia existencia, y destruir los espectros y sombras que revolotean alrededor de cada individuo/a.
NIHIL

lunes, agosto 28, 2006

ALGUNOS ESCLAVOS FELICES

Como bien han dicho algunos: “ No hay peor esclavo que el esclavo feliz. No hay tiranía más segura que la que se soporta con alegría”
Esta simple frase es de una gran profundidad, además de encerrar una gran verdad. La alegría de ser esclavos, en el actual orden social, está llenando las prisiones de víctimas voluntarias, deseosas de esclavizarse, sin ruborizarse de manera alguna, y ante cualquier atisbo de ver peligrar los grilletes con que el espectáculo social los ha encadenado, esa masa amorfa y uniforme de esclavos felices, y deseosos de profundizar su esclavitud, no dudarán, ni un sólo instante de clamar y rogar a los poderes a que “actúen”, para que la seguridad impuesta por sus amos perdure, y por ende, perviva la tiranía del Estado/capital.
Hoy, la felicidad de la esclavitud, esta dada por otros factores, ya no es más la seguridad del techo y de la comida de siglos anteriores, todo lo contrario, la esclavitud se ha transformado, es mucho más sutil, es travestida a través de los derechos, de la ciudadanía, de la democracia, del trabajo, de los derechos humanos, de los bienes de consumo, vacaciones, tarjetas de créditos, etc.
Sin embargo, lejos de analizar los distintos aspectos de la esclavitud, resulta más conveniente, en plantear algunas reflexiones sobre la psicología de las masas, que voluntariamente se esclavizan. Pero también, opinar sobre la caducidad de los viejos discursos ideológicos, que no son más que viejas cantinelas llenas de concepciones morales, de martirio y, de sacrificio, en aras de la consecución de una hipotética redención, que no es más, que un simple cambio de amo.
El factor clave que permite al Estado/capital, poseer un ejército de esclavos felices, es simplemente la alienación de millones de individuos / as, no sólo sometiéndolo a través de sus instituciones de dominación, control, coerción y de punición social, sino también resulta fundamental el accionar práctico y diario de un conjunto de mediaciones sociales, políticas e ideológicas, cuyas funciones coadyuvan en la perpetuación del sometimiento, y de la consiguiente satisfacción de la mayoría de las individualidades esclavizadas por el poder.
A pesar que el orden social se ha transformado a lo largo de los siglos de la historia humana, mutando los grilletes y cadenas, por otras de naturaleza visible, que han sido descripta como los “derechos”, “comodidades”, “seguridades”, “previsibilidad” etc.

Los entes masificados, que no se han despojado de sus cadenas, mediante una práctica de ruptura y de negación a la estética y a las ficciones originadas del espectáculo social, solamente prevalecerá las motivaciones opacas, ya que la constitución de dichas masas como un sujeto colectivo, será precisamente la antitesis de ruptura y de negación, que constituye un acto eminentemente individual, y por ende, será una reafirmación de la esclavitud, por medio de nuevas cadenas y, de nuevos amos.
Resulta falaz las interpretaciones que tiene un origen hegeliano, como el desarrollo de la masa como sujeto, o sea como factor de emancipación. Pero, ¿cómo romper con la esclavitud? ¿Cómo dejar de ser un esclavo feliz? Primeramente abandonando el idealismo de ser parte de una sujeto único, y reafirmarse como individuo. Dicho acto, que constituye la primera escena de la ruptura, no implica transformarse en un espectro, lleno de frustraciones, sino todo lo contrario, es el principio de la ruptura y de la negación de todos los valores sociales y morales, que el espectáculo nos impone, y por el cual nos encadena a su señorío.
La esclavitud, no es sinónimo, únicamente, ni de manera exclusiva, de sometimiento económico de los individuos/as, como pretende el determinismo marxista, sino que si bien el aspecto económico constituye un factor de la esclavitud, es cierto, pero no es el único. Junto a la servidumbre de naturaleza económica, se aúnan una serie de factores esenciales - propiedad, trabajo, apropiación del espacio / tiempo, masificación, pérdida de la individualidad a través del discurso religioso del clasismo, la paciencia, la esperanza, al programa político, etc. Todos estos, coadyuvan a que las individualidades no generen su propia ruptura y negación con el sistema, sea por temores, sea porque anida en su ser la falsa idea de “libertad”.
Hay que tener en claro, que una sociedad que se estructure sobre el trabajo, y la apropiación de existencia individual, es indubitablemente un orden social esclavista, cualesquiera que sea la estética que el espectáculo social haya adoptado, ya que para ello es necesario la adopción de dogmas y valores que coadyuven a la masificación borreguil de las individualidades.
Romper las cadenas de la esclavitud dentro de las decadentes sociedades modernas, sin intención de mejorarlas ni cambiarlas, que tengan su fundamento en la individualidad de cada uno nosotros, será aquel que se plantea la insurrección infinita del individuo/a, y la destrucción absoluta de todos los parámetros sociales y sus consecuencias, que signifiquen, el sometimiento al un ente exterior a nosotros, como el Estado/capital.
Lo contrario, significará perpetuar la esclavitud individual, bajo los designios de un programa político y las instituciones creadas o propugnadas por aquel.
Dejemos de ser esclavos, mostremos hostilidad e insumisión al orden social y a sus sombras y espectros, no importa que los rebeldes seamos pocos. Romper, romper, aún con el acto aislado, que sea demostrativo que este orden social debe ser destruido, y que no existe felicidad alguna en la esclavitud y en la alienación individual.
NIHIL

CONTRA TODOS LOS VALORES

Resulta útil citar a Heidegger cuando dice: “Si Dios ha abandonado su lugar en el mundo suprasensible, este lugar, aunque vacío continúa estando..El lugar vacío pide incluso ser ocupado de nuevo, y sustituir el Dios desaparecido por otra cosa..”
Es así, que constituye un lugar común en la cotidianeidad del espectáculo del orden social vigente, escuchar hablar de la necesidad que florezca nuevamente los valores morales, éticos, religiosos etc., o que los problemas que afrontan una nación se deban a la ausencia de aquellos valores, por lo tanto, ante dicha falta, una maldición divina azota a las modernas Sodomas y Gomorras.
Es normal, asimismo, que las diversas ONG, confesiones religiosas, capital y Estado premien a individuos, por su sumisión a los valores socialmente aceptados por el orden social capitalista, es decir, se premia al esclavo feliz, el que se somete sin discusión alguna a las pautas de conductas que su amo le ha impuesto, a aquel que jamás se rebelará, y que agradece a su patronos por dejarlo vivir y morir, eso sí pidiéndole su autorización y la correspondiente bendición.
Sin embargo, cabe interrogarse que son los valores, y el por qué se rechaza el mismo. Menuda tarea es analizar la esencia misma de los valores, pero sí se puede aunque mal no sea en forma provisoria dar algunos elementos que por lo menos aproxime al concepto del valor, y al consiguiente rechazo de los mismos.
A lo largo de la historia de todas las civilizaciones, las diversas sociedades y sus castas dominantes, tenían por finalidad exclusiva, no sólo enriquecerse, sino también pervivir en el tiempo, y para ello, imponían por intermedio de normas, códigos, leyes, tabúes, etc., pautas de conductas, valores morales, mandamientos divinos, etc., que eran un imperativo de lo que se debía hacer, y cuales eran las conductas vedadas para las individualidades.
Si bien, las escalas de valores que se le imponen desde el exterior a los individuos/as no son iguales a lo largo de la historia, es dable afirmar que todas ellas tienen un común denominador de inhibir la autonomía, el poder y la libertad. Los valores constituyen un concepto imperativo, que impone y, que obliga, sea por las costumbres, sea por la coacción física o moral de ser excluido de la sociedad.
Los valores, han tenido un gran dinamismo, en correlación con el desarrollo del espectáculo del estado y el capital, pero en todos ellos, se entronizan como el ejemplo la “perfección” de los valores humanos, el auto-sacrificio, sea por la patria o la religión, el martirio, el dolor, que es la visión de la virtud humana, pero jamás el placer, el deseo individual.
Es decir, que la escala de valores que nos es impuesta exógenamente a los individuos / as, es un orden metafísico que olvida a la individualidad, transformándonos en “entes”, el cual deja de ser sujetos únicos a fin de transformarnos en un objeto masificado sin autonomía y libertad.
Ruptura y destrucción, son las dos principales acciones de los individuos/as contra los imperativos. Sin embargo, es cierto que no es sencillo los proceso de ruptura y destrucción contra todo aquello que ha pervivido producto de la superstición, de las costumbres por miles de años. Es verdad, no es una tarea sencilla, pero dicha tarea hay que puntualizarlo, no es colectiva, no es la resultante de la decisión de algún guía iluminado, sino todo lo contrario, dicho proceso, es exclusivamente individual, ya que debe fundamentalmente basarse en la praxis individual, y empíricamente rebelarse contra todo aquellos imperativos que nos aplasta.
Como Anárquico, no se puede más que estar en contra de todo aquello que es coadyuvante de nuestra esclavitud, que implica abandono de la autonomía, del poder y de la libertad absoluta. Si bien, muchos podrán de manera abstracta mostrar su conformidad con lo dicho, la situación no es tan sencilla.
Resulta patético ver, como ciertos elementos que se califican a sí mismos libres de toda imposición e imperativo religioso, frente a los valores se postran piadosamente frente a los mismos, e intentan excusarse expresando la necesidad de crear una nueva estructura de valores aplicable a la sociedad futura. Mentiras, no hace falta ello, es necesario la destrucción de todo aquello que nos ata al actual orden social.
Es indispensable romper con todo los valores de esclavo, que es la negatoria de la vida, del placer y de la propia libertad de los individuos / as como seres con poder y libertad absoluta.
Bien y mal. Crimen y Castigo. Justos y pecadores, no son solamente palabras lanzadas al vacio son imperativos que el orden social nos ha impuesto, y que dicha imposición se ha hecho carne en nuestra individualidad.
Por ende, no solamente resulta necesario desembarazarnos de las pautas o valores impuestos jerárquicamente por algún guía, Estado, religión, etc., sino que además es vital la práctica de ruptura con dichas las estructuras de valores, praxis, se reitera, que deberá ser individual, ya que resulta imposible una ruptura colectiva, ya que la masificación es antagónica con la individualidad, y su autonomía, y ello significaría que rupturas y destrucciones por sujetos colectivos implique la reapropiación de la misma dinámica y la adopción de nuevos imperativos, productos del nuevo espectáculo social que se esta representando.
Se debe demoler, no sólo las estructuras tangibles del poder estatal y del capital, sino también todas aquellas que son intangibles, pero no por ello menos importante en el ejercicio del dominio y coerción social por parte del poder.
El rechazo a todo las escalas de valores- léase moral, ética, patriotismo, clasismo, etc.- significa desembarazarse de todas las lacras sociales. Por ello, que la ruptura individual y la consiguiente destrucción de los valores deben darse a través de una crítica radical, producto de la práctica individual, ya que sólo así, podrá ser el inicio de un verdadero insurreccionar que conlleve a la ruptura y a la destrucción de todos aquellos imperativos que nos es impuesto desde el exterior.
NIHIL

ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LA CLASE

Como Anárquico, se rechaza el concepto marxista, acerca de la misión histórica de la clase obrera industrial, por sobre la totalidad de los explotados, y por el cual acaudillara al conjunto de los explotados, a través del partido “revolucionario”, a la liberación del conjunto de la humanidad.
Sin emitir ningún juicio de valor u opinión respecto a la definición que el marxismo realiza sobre el concepto de clase social, resulta necesario realizar algunas reflexiones sobre qué es la clase, a través del prisma Anárquico.
En primer lugar, se rechaza la mistificación marxista de la denominada “centralidad de la clase obrera”, que no significa absolutamente nada, y mucho menos clarifica acerca del concepto de “clases”, ya que aquella definición, es propiamente heredera de la tradición hegeliana, ya que resulta determinista y mesiánica acerca del hipotético papel redentor de una clase social determinada, y nada se plantea sobre la destrucción de las clases, como fuente de privilegios, jerarquías dominantes, etc.
Por ello, resulta preciso desmontar dicha noción, que no toma en consideración la profunda dinámica transformadora, que constantemente opera en el concepto de clase.
Históricamente, las distintas sociedades distinguían a sus miembros conforme si “poseían” o “ no poseían” bienes, sean estos muebles o inmuebles. Con el transcurso del tiempo, la posesión hacía referencia sobre la propiedad de herramientas y medios de producción, para distinguir a los explotadores con los explotados. Pero la noción de “posesión” o de “carencia de posesión”, ha ido mutando a lo largo del tiempo en las sociedades divididas en clases antagónicas.
Sin embargo, la posesión de las “riquezas”, no constituye hoy en el actual desarrollo del capitalismo, y la consiguiente realidad productiva, como una explicación suficiente para definir la naturaleza de las clases sociales en este estadio del capitalismo.
Es preciso señalar, que la “carencia” o la “posesión”, por parte de la clase obrera, no era absoluta, ya que se poseía la fuerza de trabajo. Empero, hoy, en el capitalismo post-industrial, y la nueva realidad tecnológica, que de manera desigual abarca globalmente al mundo entero, la “no-posesión” adquiere una nueva significación social, ya que las pretéritas contradicciones de clases, las viejas conflictividades entre aquellas, como así también, las distinciones entre obreros y burgueses,, han perdido virtualidad.
Ello es así, toda vez que la nueva realidad científico-tecnológica, ha generado un nuevo código o lenguaje, que diferencia a los individuos / as entre aquellos que poseen el dominio del mismo ( incluidos) y aquellos que carecen del mismo ( excluidos). Lo que conlleva, que no sólo que se hayan extraviado los puentes comunes entre las individualidades, producto de un código común, sino también que los desposeídos y excluidos, no podrán escalar los altos muros que los separan de los incluidos y su nuevo lenguaje. Y, dicha imposibilidad, constituye el eje por el cual el Estado/capital ejercerá el dominio y el control social sobre los desposeídos y excluidos.
Las distinciones de clases, lejos de haber desaparecido, se mantienen más viva que nunca. Pero el interrogante que surge ante esta nueva realidad social ¿hacia donde debe direccionarse el proyecto revolucionario?¿, ¿ Cuál es la metodología que pueda acercarnos a la destrucción de este sistema y de las clases sociales?.
Se considera, que resulta indispensable desmontar del concepto de clase de la visión productivista, o sea, entre el propietario de los medios de producción y la fuerza del trabajo, ya que el aceptar dicha lógica, significa una aceptación expresa de la visión idealista de la producción promovida por el capital.
Es por ello, que los explotados deben negarse como clase productora, tal como lo plantea el marxismo, ya que parafraseando lo que han dicho otros,” el proletariado como clase jamás destrozará este mundo, porque... pertenece a este mundo”. Y, ello constituye una gran verdad, por ende, es necesario, negarse a sí mismo como perteneciente a un ghetto social.
Se debe romper, con la dinámica economicista, no sólo para explicar la existencia de clases, sino también, para la necesaria destrucción de las mismas, ya que apropiarse de dicha concepción nos conduciría necesariamente a quedar atrapado dentro de las redes del propio sistema, ya que se realizaría una crítica la sociedad dividida en clases utilizando, conceptos y lógicas propias de este orden social clasista.
Por ello, resulta necesario, un verdadero rompimiento, no sólo en la crítica radical, sino también en la praxis misma que se lleve acabo, romper con toda la lógica que sustenta el edificio que alberga las distinciones y la pervivencia de clases sociales, la mercancía, etc.
Es cierto que el capital se transforma a sí mismo, resulta evidente que los roles de los individuos / as en la sociedad clasista ha sufrido profunda mutaciones a lo largo de la historia, es claro, que los nuevos lenguajes que la nueva realidad productiva ha impuesto, ha ampliado las brechas y hecho imposible todo tipo de comunión entre las individualidades, es cierto que las clases sociales ha pesar de las transformaciones continúa existiendo.
A pesar de todo ello, el Anárquico, es negador y destructor de toda lógica jerárquica, autoritaria y mercantil. Por ello, se debe plantear, no sólo la negación de todo tipo de valor que nos aprisiona, y esclaviza, sino también una ruptura con la condición, o clase, que el propio espectáculo social nos ha endilgado, y sólo así, se podrá plantear seriamente de manera germinal un proyecto negador y destructivo, porque ya lo hemos abandonado, y se ha roto con su lógica y dinámica.
Si ello es factible. Eso depende de cada individualidad, el Anárquico, no es un mesías, ni un sacerdote que trae consigo verdades reveladas, es simplemente parte del movimiento real de lucha. Pero esto es otro debate.

NIHIL


viernes, agosto 25, 2006

LA NECESIDAD DE LA DESTRUCCIÓN DE TODOS LOS DIOSES

Se puede preguntar: ¿Cuál es la motivación de un Anárquico en el actual orden espectacular? La respuesta a dicho interrogante se puede definir en pocas palabras: Destrucción del orden social, de todos los dogmas morales y de los valores sociales que la sociedad ha impuesto a lo largo de los siglos. Si bien, las motivaciones que han sido descriptas anteriormente puedan parecer muy humildes, la realidad demuestra absolutamente lo contrario.
Ello es así, ya que dichos paradigmas constituyen los cimientos mismos sobre lo que se yergue el edificio del orden social, y de todas las simulaciones representadas en la sociedad mercantil / consumista.
Sin embargo, con el sólo hecho de declarar la destrucción de la sociedad y de todos sus dogmas y valores, no significa bajo ningún punto de vista, que no se hayan erigidos nuevos dioses sociales, en reemplazo de los asesinados, cuando el accionar de los individuos libres y negadores de valores y dogmas, demostraron las falacias y las fantasías que los viejos dioses metafísicos representaban. Lamentablemente las tímidas experiencias de ruptura / negación que los individuos/as han experimentado en las distintas etapas de la historia humana, no han significado la destrucción de los nuevos espectros, que el propio orden espectacular creaba, a fin de mantener esclavizados a los individuos/as, todo lo contrario, los mismos se han ido transformado, aquellos asesinaban a los viejos dioses, y los reemplazaban por nuevos dioses seculares. Por lo que los espectros o “sombras” de dios, aún perduran hasta nuestros días.
El viejo dios metafísico, fundamentado por los denominados “padre de la iglesia”, había sucumbido bajo la guillotina de la Revolución Francesa de 1789, y del accionar de los filósofos iluministas del siglo XVII. Pero el verdugo, a pesar de haber matado al dios metafísico, y entronizado el reinado de la Razón y del Progreso, significó que éstos últimos comenzaren a erigirse como un nuevo dios social, el dios de la razón.
Pero aquel, no sería el único, los espectros y las sombras del viejo dios muerto serían múltiples, y estarían personificados por las diversas tendencias del pensamiento moderno, en el cual la razón y el progreso, serían las columnas vertebrales en las cuales se sostendrían el edificio de la sociedad moderna.
El viejo dios, y toda la policromía de dogmas, valores y supersticiones, serían reemplazados por nuevas deidades, o mejor dicho por los espectros del dios muerto o asesinado. Las ideas de Marx y de sus discípulos, de Hitler, Mussolini, de la democracia representativa, etc, basados en la razón científica de la construcción de un paraíso terrenal, sin contradicciones, de clases, de razas, de la igualdad fraternidad y libertad, son el ejemplo viviente de los nuevos dioses que la razón ha generado.
La historia, como acción práctica, ha demostrado de manera insoslayable, no sólo el fracaso del dios metafísico, y sus promesas de “paraísos”, sino también que los dioses sociales, representados por los pensamientos ideados por los personajes antes citados, o de sistemas políticos/ ideológicos, también han fallado.
Ante ello, el orden espectacular, ha asesinado a estos viejos espectros y reemplazados por la nueva religión social del mercado y del consumo, de la ciencia y de la técnica, la simbología de la adoración, estarán determinados por los nuevos inventos científicos/técnicos, y por la capacidad de consumir de las individualidades.
Pero a pesar de todo, un hilo conductor vincula, sin ruptura alguna, los viejos dioses metafísicos, y las diversas deidades seculares, y la misma es la perpetuación del dominio y del sometimiento de las individualidades, tal vez hoy no sea la superstición, el martirio de fanáticos, quienes determinen la existencia de dichos espectros, sino la mercancía, el consumo, etc. Pero todos ellos poseen la misma esencia dominadora.
Es dable observar, que en las épocas actuales, la fuerza de dichos espectros, no esta dado, como antaño por la coerción y la punición, todo lo contrario, los valores, dogmas y morales, que dichas deidades imponen tienen una gran capacidad seductora, seducción esta que sirve para entusiasmar , aún aquellos que formalmente se oponen a todo lo que representa el orden social y los valores prohijados por el mismo.
El orden social y todos sus paradigmas, son los espectros del viejo dios metafísico, que es el resultante de la razón y la moral, y aquel se traba en lucha contra la vida y la pasión, a fin de impedir que la libertad individual signifique reapropiarnos de nuestra vida.
Por ello, resulta necesario, asesinar a los dioses seculares, y a todos sus espectros. Es imprescindible, matar a todos espectros y sombras de dioses que han fracasado en plantear, que basados en la razón pura, pretendieron crear paraísos terrenales para los individuos/as, basados en la razón y en el resentimiento, solamente así y, destruyendo todos los valores y dogmas impuestos, ya sea a la luz de un dios metafísico, o de un espectro o sombra de un dios secular, podremos construir, de manera individual, a través de un infinito devenir de rupturas y negaciones nuestros propios valores, abandonando todo dogma o valor de los espectros y sombras de los dioses muertos.
Solo así, cada individuo podrá comenzar el proceso de ruptura / negación con el orden vigente.



jueves, agosto 24, 2006

LA VIDA OPACA DE LAS INDIVIDUALIDADES BORREGUILES

Roberto Arlt, escritor y periodista argentino en la década del ´30 y principios del ´40, escribió un libro titulado: “Viñetas Porteñas”, y en uno de los relatos de aquel hace mención a la existencia dentro de la fauna humana, de un personaje de naturaleza acomodaticia, gris, y que no se salía de los parámetros establecidos por el orden social, que lo denominada el “hombre corcho”, porque subsiste, sin cuestionarse nada.
Si bien, dicho relato se refiere a un ámbito geográfico y temporal determinado, no por ello, no se pueda decir, que lo manifestado en el párrafo anterior, no sea aplicable a otras individualidades de otros Estados, como así también, dichas características no sean hoy aplicables a los individuos/as masificados del actual orden social espectacular.
Sin embargo, resulta necesario precisar que el Capital a lo largo del tiempo ha sufrido profundas transformaciones sociales, cambiando por ende, la realidad económica y social de los distintos Estados.
El interrogante que surge es ¿cómo se traduciría la existencia y las vivencias de dichos personajes en la actual realidad del Capital? Lógicamente las características de aquellos han variado, se han transformado, de la misma manera que toda la estructura del espectáculo.
Sin voluntad de realizar un estudio sociológico de las mutaciones sociales sufridas a lo largo de las últimas décadas en el mundo, resulta interesante describir la práctica cotidiana de dichos “hombrecitos grises y amorfos”, que a pesar de su diversidad, sus conductas y actitudes tienen una asombrosa homogeneidad entre sí, producto de la clasificación, estereotipación y roles que el orden espectacular le impone.
Es así, que si acompaños a aquellos en el devenir de su vida cotidiana, podremos sin temor a equivocación alguna, que dichos “seres”, o mejor dicho “entes”, se levantan a la mañana, desayunan, salen de sus casas, viajan en atestados medios de transportes – colectivos, trenes, subterráneos, etc.- rumbo al trabajo. Estos esclavos del post-industrialismo, caminan rumbo a su infierno individual y colectivo, al igual que los reducidos a servidumbre de siglos pasados: sin voluntad, absolutamente derrotados. Pero fundamentalmente, sin conciencia clara de su propia condición de sometimiento.
Seguramente, agobiados por el látigo invisible de un ejército de capataces, jefes, etc., realizarán el trabajo, de manera mecánica, sin creatividad y de manera rutinaria. Pero estarán felices de su esclavitud, ilusionándose con la idea del progreso.
No sólo se sentirán extasiados de su esclavitud laboral, sino también, que como verdaderos siervos, exigirán a sus esclavistas que actúen como tal. Y, ello, en el actual estadio social significa: Que sus vidas sean previsibles, que posean la seguridad que el actual estado de cosas ( estilo de vida) no cambie, que no existan rupturas con el orden social, en síntesis, plantearan la necesidad de la seguridad y de la homogeneidad social, o sea, que todos seamos grises, amorfos y uniformes.
En ello consiste la felicidad de dichos entes sin voluntad, sin ansias de libertad. No importa ser una mercancía al servicio del capital. No importa la rutina diaria agobiante del perpetuo ciclo de “casa al trabajo y del trabajo a casa”. No importa, carecer de autonomía para decidir sobre su propia existencia. Nada de ello es importante, sólo preservarse sin sobresaltos.
Por ello, dichas individualidades borreguiles se narcotizan, pensando en sus tarjetas de créditos, en algún electrodoméstico nuevo para comprar, en las futuras vacaciones, o tal vez, se hipnotizan con la lectura de algún best seller que explica y enseña a ser un esclavo feliz y sumiso, o al contrario, aquellos que han sido expulsados del sistema como “material sobrante”, intentan insertarse nuevamente en el maravilloso “mundo feliz” de la sociedad mercantil, y poder flotar como un verdadero corcho ante los vaivenes de las transformaciones del capital.
No hay diferencias entre los distintos niveles de esclavitud, todos ellos mendigan al Estado/Capital, exactamente lo mismo, y su psicología borreguil, ruega a los esclavistas, a sus amos, ser sometidos mayores rigores, ser vigilados y castigados, porque dicha vigilancia y punición significa, en sí mismo, preservar la seguridad, la previsibilidad y la homogeneidad de sus vidas, y la de sus vecinos. Nada de rupturas o negaciones que signifiquen reapropiarse de la propia existencia. Nada de romper las “cadenas invisibles” de la moderna esclavitud de la mercancía y del consumo.
Escucharemos, de manera insistente, una serie de imposturas, que los otros actores del espectáculo social propagan, como ser, la liberación de la clase, o tal vez algo más abstracto como poder obrero y popular. Estas consignas, no son más que una continuidad del orden espectacular, y de sus representaciones, que proyectan las imágenes del sometimiento y de la esclavitud. Son simples ficciones, espectros de una nueva religión, de nuevos dioses civiles, que no significarán, bajo ningún punto de vista, libertad y autonomía de los individuos, sino lo contrario, mayores suplicios a las individualidades.
Cabe destacar, que frente a tales situaciones, pueden alzarse otros sacerdotes, que alerten sobre ello, y clamen como verdaderos humanistas, que existe un “pueblo elegido”, o mejor dicho “clase elegida” que debe ser redimida, y castigados los impíos que la esclavizan. Esta concepción evangélica, típica del determinismo hegeliano marxista, y en muchos casos apropiados por sectores del Anarquismo, en sí mismo niegan al individuo/a su calidad de sujeto autónomo y heterogéneo, considerándolo al contrario, como una subjetividad única y homogénea, o sea perteneciente a un conglomerado social ( clase).
Los planteos de piedad y redención, son hábilmente receptados por los espíritus borreguiles, y proclamados por las distintas mediaciones políticas / ideológicas, tienen por finalidad que aquellos pervivan, y que el espíritu libre y rebelde de los esclavos insumisos se le apague el fuego de la destrucción.
Esto último, es otra de las acechanzas que corroe a las individualidades. La sumatoria de las diversas fórmulas algebraicas: ficciones, nuevos dioses, redenciones, da como resultante final sometimiento y dominación social. Es como un giro de 360º para volver al mismo sitio de donde se ha partido.
Y, a pesar que los actores del espectáculo vayan cambiando sus papeles, la esencia de la obra representada es la misma: esclavitud.
No se debe buscar, ni redención, ni erigir nuevos dioses en reemplazo de los muertos, todo lo contrario, los individuos/as, jamás dejarán su impronta servil, ante la existencia de nuevos altares y nuevos símbolos para adorar. Se debe señalar, que ello no sucederá, sino que persistirá y pervivirán las conductas que claman por la homogeneidad de todos las individualidades.
Una situación, a contrario sensu, es simplemente un acto individual, una ruptura y una negación de toda la estructura misma del orden social espectacular vigente, que se plantea esencialmente la destrucción de todos los dogmas, y valores que han sido impuestos a los seres desde la existencia de la sociedad dividida en clases. Pero ello, no es un proceso automático, que tiene fecha de inicio y de finalización cierto, no sucede repentinamente una mañana, sino que es producto propio de un encadenamientos de hechos prácticos desarrollados por el individuo/a y, dicha ruptura y negación con el orden vigente, y con los espectros que hipotéticamente pudieran generarse, implica que aquel es un proceso infinito, un perpetuo insurreccionarse.
En síntesis, todos somos esclavos en el orden social vigente, la diferencia que existe entre un tipo y otro de sometidos, se refiere únicamente, entre aquellos que su accionar puede calificárselo de acomodaticio, previsible, amorfo, en fin borreguil, y los otros, a pesar de hallarse encadenados, rompen, se rebelan y, a través de dichos momentos rebeldes inician su propio proceso individual de ruptura y negación al espectáculo vigente.
Ninguna ficción, o espectros erigidos de las ruinas del orden social vigente, significará ruptura y negación, sino continuidad, bajo nuevas características del orden espectacular, y ello se dará solamente por medio de la propia praxis, y a través de las lecciones y enseñanzas que extraigamos de nuestra práctica, no al revés. Las características esenciales de dicho proceso de ruputura/negación, no es mecánico, ni tampoco se determina a priori, sino que será particular propio del individuo/a, o sea un proceso heterogéneo.



La influencia del stirnerismo en el movimiento libertario español

La influencia del stirnerismo en el movimiento libertario español
por monsieur Nekrosis
Las concepciones filosóficas de Stirner, concretadas en su famoso libro El único y su propiedad, que data del 1844, llegan con bastante retraso al panorama ideológico íbero. Además de llegar tarde estas ideas se incorporaron al discurso libertario por mediación y influencia de otros autores; en contadas ocasiones de forma directa. Nietzsche y Armand son dos de los autores más destacados, los que me interesaría analizar aquí (a parte del propio Stirner, evidentemente). Ambos autores fueron claramente influenciados por la filosofía de Stirner, y la asimilaron y desarrollaron a su particular manera. Se sabe que el autor de Así habló Zaratustra admiró a Stirner en secreto, sobretodo para evitar posibles identificaciones de su filosofía con el anarquismo y el individualismo stirnerianos.
La obra de Nietzsche fue introducida a nivel español por los bakuninistas des de 1887, indirectamente a través de la obra de Max Nordau, que presenta el nietzscheanismo de una forma vulgarizada y bastante comprensible. Literatos individualistas como por ejemplo Carlyle, Björson, Hauptman y sobretodo Ibsen también son importantes en este aspecto. Es destacable la conferencia impartida por E. Sanz Escartín el año 1898, fecha de la perdida de las colonias españolas, que llevaba por nombre “Federico Nietzsche y el anarquismo intelectual”. Escartín identificaba los aspectos en común entre la filosofía nietzscheana y el movimiento modernista. La perdida de las colonias y el descontento ocasionado por este hecho propicia y acelera la introducción del individualismo alemán en España. El año 1900 aparecía la primera versión española de Así Habló Zaratustra. El Único y su propiedad, como indica Armand en su artículo El Stirnerismo (aparecido en La Revista Blanca, nº299, 12 d’octubre de 1934), se publicó en Francia el año 1900 y se hicieron dos traducciones diferentes: la de Robert L.Reclaire, en casa de Stock, y la de Henri Lasvigne, en La Revue Blanche. Aparecía, sólo un año después, en 1901, la traducción al español por parte de Pedro Dorado Montero en la revista La España Moderna. Tres años más tarde, en 1904, sería publicada otra traducción al español por parte de Pedro González Blanco, des de la editorial Sempere. Respecto a esta segunda edicción se conoce que la primera tirada fue de unos 6.000 ejemplares y que hubo una segunda de unos 4.000. José Alvarez Junco identifica una corriente sitrneriano-nietzscheana en el sí del movimiento intelectual y libertario español de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Tanto Stirner como Nietzsche pusieron de manifiesto el conflicto individuo-sociedad, fueron críticos radicales de los convencionalismos sociales y partidarios del individualismo y el egoísmo más absolutos. En el panorama ideológico libertario de principios del siglo XX las ideas de Kropotkin expuestas en su escrito El apoyo mutuo (1902), habían sido asimiladas y aceptadas de forma casi indiscutible. Se trataba de una clara respuesta a las ideas de darwinismo social defendidas principalmente por Malthus que sostenían los conservadores. A pesar de esto las ideas de Nietzsche presentaban un componente darwinista muy marcado que entraba en contradicción con las ideas defendidas por el príncipe ruso. La corriente stirneriano-nietzscheana, egoísta y individualista, raramente casaba con la filosofía solidaria y comunista de Kropotkin, y con el socialismo libertario en general.Es muy importante la influencia que tanto el filósofo alemán como las ideas ácratas ejercían en la juventud intelectual española de la generación del 98 o movimiento modernista en el período que va de 1989 a 1905. Jaume Brossa y Pompeu Gener, por ejemplo, participaron en el movimiento libertario colaborando con publicaciones como Ciencia Social o La Revista Blanca. Este último llegó a conocer directamente las ideas stirnerianas. De Ramiro de Maeztu se sabe que en juventud fue nietzscheano y anarquizante en ciertos aspectos, aunque se acercó más al movimiento socialista político. Eduado Marquina presenta en su obra multitud de aspectos vitalistas, paganos y libertinos, y se sabe que publicó poemas en la prensa libertaria. Es interesante la persona de Pío Baroja; en una de sus obras, La lucha por la vida, contrapone la figura del típico anarquista kropotkiniano a la del individualista extremo, anarquizante, mas no anarquista. Seguramente Baroja se identificaba con este último. Azorín primeramente se sintió atraído por el anarquismo kropotkiniano, y fue precisamente su acercamiento a la figura de Nietzsche lo que lo acabó alejando del movimiento libertario. Sin lugar a duda lo más destacable es la obra y figura de Julio Camba (1884-1962), quien fue importante nietzscheano español y a la vez miembro activo dentro del movimiento libertario. Llegó a ser director de un periódico ácrata propio, además de colaborar en varios de ellos como El Rebelde, Juventud, El Productor Literario, Buena Semilla, Anticristo o Liberación, publicaciones que compartían la identificación tanto con el anarquismo como con el nietzscheanismo. Camba encontraba muchos puntos en común entre Nietzsche y el anarquismo, como el individualismo o la crítica a la moral cristiana, y recomendaba hacerse anárquicos más que anarquistas. Importante destacar también el grupo anarquista conocido como “La Colla de Foc Nou”, que se reunía en un banco de la gran vía barcelonesa y funcionaba como lugar de debate literario. Integraban este grupo figuras como Jaume Brossa, destacado anteriormente, Celestí Galcerán, Josep Roca, Bernat Rodríguez Serra, Ramón Sempau, Ignasi Iglesias y Pere Coromines. Curiosamente, a pesar de ser figuras reconocidas dentro del movimiento modernista, todos ellos tenían procedencia obrera. Des de la imprenta “L’avenç” se encargaron de difundir la obra de Friedrich Nietzsche, entre otros autores. La Revista Blanca, importante referente del individualismo anarquista, se relacionó durante toda aquella época (1898-1905) con las ideas de Nietzsche, como su vitalismo, su subjectivismo o su negación de la metafísica. El entusiasmo primerizo por la figura de este autor, pero, acabó convirtiéndose en escepticismo. El tipo de individualismo representado por Stirner (de quien ya habían podido analizar la obra en profundidad) o Nietzsche difícilmente era aceptado dentro de la publicación. Joan Montseny (1864-1942), a la cabeza de esta publicación, intentó convertirla en nexo de unión entre el movimiento intelectual de la generación del 98 y el movimiento anarquista. De hecho colaboraron con esta publicación autores como Unamuno, Clarín, Francisco Giner de los Rios o Fernando Tárrida. Del movimiento modernista Federico Urales (seudónimo de Joan Montseny) aceptaba el vitalismo, pero elementos como el decadentismo, el pesimismo o el arte por el arte sin función social le parecían detestables. Urales se acabó alejando de los intelectuales, y hasta 1923 no volvía a implicarse activamente en el desarrollo del anarquismo individualista. Pero de hecho en la segunda etapa de esta publicación se comenzaron a defender posiciones claramente contrarias al stinerismo dentro de esta publicación. Inevitablemente la mayor parte de modernistas –sobretodo los más destacados- que parecían defender el anarquismo acabaron abandonando toda vinculación con el movimiento libertario. Difícilmente podía ser aceptado el egoísmo absoluto de los individualistas alemanes, como tampoco podía serlo el aristocratismo o la crítica a la razón (o incluso a la misma ciencia). Tanto al figura de Nietzsche como la de Stirner caerían en el olvido en el sí del movimiento libertario español. Este último sería recuperado por el individualista francés Emile Armand, que lo acabaría asociando inconfundiblemente al movimiento anarquista individualista. Respecto al nietzscheanismo de los modernistas muchas veces acabaría desembocando en el darwinismo social y el irracionalismo fascista, como el defendido por el mismo Azorín. Las décadas de los años veinte y treinta representaron la época de crecimiento, apogeo y decadencia del anarquismo individualista español propiamente dicho, correspondiente a la epoca de la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) y a la Segunda República (1931-1936). El movimiento sindicalista, encabezado por la CNT, sufrió una fuerte censura y las publicaciones individualistas, de carácter más cultural, asolieron el protagonismo. Es innegable la influencia del anarquismo individualista francés en su homónimo español. Han Ryner sería el referente de un anarquismo más especulativo y espiritual, en oposición al materialismo y egoísmo de los individualistas de tipo stirneriano, del cual el máximo representante fue Emile Armand. Dos personalidades son importantes en la introducción de estos dos individualistas franceses en nuestro país. Costa Iscar, que mantenía relaciones personales de amistad con Armand, se encargó de traducirlo. A su vez, José Elizalde, que manteía mejores relaciones con Ryner, se encargó de traducir tanto a éste como a Armand. Tenemos publicaciones dentro del anarquismo individualista como La Revista Blanca, Ética o Nosotros (esta última aún siendo stirneriana) que parecían decantarse más por el pensamiento de Ryner. En cambio Iniciales, Estudios o Al Margen serían publicaciones más próximas a la figura de Armand. Dejando de lado todo esto no hay unanimidad dentro de las mismas publicaciones y personalidades como los Montseny, muy críticos con el egoísmo stirneriano, o José Elizalde se declaraban claramente rynerianos; otros como Mariano Gallardo o León Drovar más indiscutiblemente armandianos. Tanto las revistas Generación Consciente y Estudios (continuación de esta primera), que publicaron entre 1923-1937, como Ética y Iniciales (continuación de Ética), que publican entre 1927-1937, se centran en los aspectos de tipo sexual, principalmente en el neo-malthusianismo y el componente stirneriano no encuentra apenas espacio de expresión. En el caso de las dos primeras, Generación Consciente-Estudios –de hecho, la misma-, las posiciones éticas de Armand, cercanas al nihilismo moral de Stirner, son muchas veces cuestionadas. A pesar de esto, encontramos intelectuales como Julio Barco (García Birlán) que hacen exaltaciones constantes del individuo, inspirados por ideas de tipo stirneriano. En cuanto a Ética-Iniciales, después de perder al primer equipo editorial, dominado por la personalidad de Elizalde, claramente ryneriano, tras ser éste encarcelado en 1929, se abre una etapa de mayor fijación por la persona de Armand. De hecho, en Iniciales (1929-1937) tienen consciencia de ser una minoría y en este aspecto radica su aristocratismo armandiano. Se encuentran abundantes escritos de Emile Armand y de Mariano Gallardo. José Elizalde, del equipo directivo de Ética, y fundador del Ateneo Naturista Ecléctico (dedicado a la práctica nudista y actividades similares) propuso la creación de una Federación Nacional de Individualistas, inspirada en las asociaciones de egoístas stirnerianas, aunque no llegara a fructificar. Como muchos otros individualistas militó en el movimiento libertario no específicamente individualista; participó en la fundación de la FAI en 1927. Respecto a la cuestión sexual y afectiva Ryner, aunque no niega el componente físico del amor, estaba más interesado en el amor de tipo filosófico, espiritual o platónico. Por otra parte, Armand se centraba más en el componente físico del amor, y en el placer por el placer. Según Armand instintivamente tendemos hacia la promiscuidad, y de aquí nacen sus críticas contra la familia monogámica tradicional. El armandiano más destacable en el panorama español es el andaluz Mariano Gallardo, que se proclama nihilista en todos los aspectos, incluido el sexual. Fue colaborador habitual de revistas como Estudios o Iniciales en la década de los treinta. Partidario de la promiscuidad sexual y del pluralismo amoroso, restaría importancia a la práctica de la prostitución equiparándola a otros trabajos asalariados. Partidario de crear una nueva moral sexual alternativa como solución a este asunto, aunque escéptico al respecto. Acabada la guerra civil Mariano Gallardo se exiliaría territorio francés. Parece que colaboró con la publicación Tierra y Libertad en su estancia en París. Moriría en la década de los setenta. La publicación que lleva por nombre Al Margen, nacida en 1937, se centró mucho en el debate sobre la guerra y la revolución; también sobre la participación de los anarquistas en las instituciones republicanas y sobre los hechos de mayo de 1937 (el enfrentamiento de la CNT-POUM con los stalinistas del PSUC). Es interesante como los componentes de esta revista, de la cual destaca Vicente Galindo Cortés o Fontaura (1902-1990), conocido individualista y neomalthusiano, defienden la creación de asociaciones de individualistas inspiradas en los grupos de afinidad creados en torno a la publicación francesa L’en dehors de Emile Armand, donde se practicaba la idea de camaradería amorosa, a su vez inspirada en las asociaciones de egoístas stirnerianas. También se inspiran en la idea de Armand de crear comunas individualistas, idea que tuvo cierta influencia en algunas colectividades aragonesas. La publicación más íntimamente relacionada con el individualismo stirneriano fue Nosotros. Fue una publicación de indiscutible calidad, aunque de corta duración (pues no duró ni seis meses). Se publicaron sólo cinco números, el primero en octubre de 1937 y el último el febrero de 1938, en plena guerra civil. Gran parte de lo publicado estaba directamente relacionado con las ideas de Stirner. Nosotros funcionó también como editorial y desde ésta se publicó una reedición de El Único y su propiedad en edición de lujo el año 1937, prologado por Miguel Giménez Igualada. Esta publicación trató de convertirse en puente entre el anarquismo individualista y el anarquismo comunista (esta última tendencia representada por Rodolfo Gonzáles Pacheco); ambas tendencias ajenas al sindicalismo. Miguel Giménez Igualada (1888-1973), el director de esta publicación desde el segundo número, fue un stirneriano declarado, enemigo acérrimo de la acción popular y de las organizaciones formales, y en su juventud “ilegalista”. Giménez Igualada opinaba que el socialismo había sustituido a la religión, y lo criticaba; como también criticaba la idea de revolución, y los cambios nada más superficiales que ocasionaba. La cuestión educativa la vislumbró des de una óptica armandiana, y defendió la idea de iniciación. En esta publicación colaboraron los individualistas franceses Armand, Ryner y Devaldès. Curiosamente Armand colaboró con artículos más de tipos filosófico, histórico o político que de tipo sexual, como en las otras publicaciones. Colaboraron también personajes como Felipe Alaiz, Costa Iscar, Fontaura, Juan de Hiniesta, Higinio Hoja Ruiz y Gonzalo Vidal. Desde Nostros y principalmente por parte de Giménez Igualada, ante las circunstancias especiales de la guerra, se instó a los individualistas y a los simpatizantes de Stirner a intervenir en el conflicto armado. Armand, por su parte, siempre reticente al uso de la violencia, también expresó simpatías por la resistencia española y consideró aquello como una reacción lícita contra la violencia y el totalitarismo fascistas. Con al perdida del conflicto bélico (formalmente el 1 de abril de 1939) por parte de los republicanos y libertarios, pero, desaparecía cualquier vestigio de individualismo anarquista del panorama íbero, como también era silenciado o eliminado el movimiento libertario en general, y toda oposición al naciente régimen franquista.
BIBLIOGRAFIA- Stirner, M.: El Único y su propiedad. El falso principio de nuestra educación o humanismo y realismo, B. 1974, Las Ediciones Liberales. - Armand, E.: El anarquismo individualista (lo que es, puede y vale). El stirnerismo, Logroño., 2003, Pepitas de calabaza ed. - Alvarez Junco, J.: La Ideología Política del Anarquismo Español (1868-1910), M. 1976, Ed. Siglo XXI. - Díez Rodríguez, X.: L'anarquisme individualista a Espanya (1923-1938), 2 parts [Format PDF]., 2002, Universitat de Girona

miércoles, agosto 23, 2006

NIHIL

HE FUNDANDO MI CAUSA EN LA NADA ( MAX STIRNER)